Agricultura regenerativa 100% sostenible

Ciclo del agua – ciclo de los minerales – dinámica de las comunidades o biodiversidad – flujo de energía

Un ecosistema con diferentes ambientes y sub ambientes. Los 4 procesos fundamentales del ecosistema son comunes en todos los diferentes entornos en los que funciona nuestro ecosistema.

Si se modifica o altera considerablemente cualquiera de estos 4 procesos, afectará negativamente a cualquiera de los otros, lo que demuestra que la naturaleza realmente funciona como un todo.

Por ejemplo: no puede haber un ciclo efectivo del agua o de los minerales o el flujo de energía sin la comunidad de organismos vivos, ya que entonces no se podría convertir la luz en forma de energía aprovechable para la vida. Necesitamos una comprensión básica de los procesos fundamentales de nuestro ecosistema para poder gestionar los recursos naturales.

El ciclo del agua

El agua es un recurso fijo en el planeta hasta donde sabemos, circula constantemente desde la atmósfera a la superficie y vuelve a la atmósfera. Gran parte se encuentra en el mar salado hasta que se evapora y regresa en forma de lluvia o nieve. Parte de esta agua queda retenida en el suelo o en los casquetes polares antes de reintegrarse al movimiento del ciclo. La mayor parte del agua sigue en constante circulación y se convierte en líquido, hielo o vapor.

Una parte se evapora directamente desde las superficies del suelo y las plantas hacia la atmósfera. Una parte fluye hacia los barrancos, arroyos, ríos, embalses, lagos y el mar mientras también se va evaporando. Una parte se filtra en el suelo y de esta una porción se adhiere al suelo y el resto se filtra hasta los acuíferos subterráneos. Allí puede permanecer durante milenios retenida o aparecer en afloramientos, pantanos, fuentes… o volver a la superficie a través de las plantas y sus raíces que las absorben y las devuelven y las transpiran al aire (evapotranspiración).

De alguna manera u otra, el agua circula eventualmente entre la tierra y el aire. El tiempo que el agua pasa en el suelo es esencial para el crecimiento y reproducción de la vida vegetal y es esencial para la vida animal, incluyéndonos a nosotros los humanos. El agua es vida.

En un ciclo de agua ineficiente, las plantas tienen una mínima oportunidad de aprovechar la precipitación recibida. Mucho se pierde entonces por escorrentía superficial y la poca que ha infiltrado se perderá rápidamente por evaporación en tierras desnudas sin cobertura vegetal. El desequilibrio entre el aire y el agua hace que muchas plantas no puedan sobrevivir, ya sea por exceso de aire y falta de agua como en un desierto o por exceso de agua que desplace el oxígeno como en un humedal. El ciclo acelerado del agua provoca la aceleración de estos desequilibrios.

La precipitación se podría definir en Zonas de pluviometría errática (desértica) y zonas de pluviometría confiable (zonas verdes). Un ciclo de agua efectivo tiende a nivelar la naturaleza estacional de la precipitación en cualquier ambiente, haciendo que la lluvia que caiga sea más efectiva. Esto significa que para tener una precipitación más efectiva es necesario restaurar el ciclo del agua que dirija la mayor parte del agua hacia la atmósfera a través de las plantas o que fluya a través del suelo hacia ríos perennes o acuíferos subterráneos, reduciendo la velocidad de escorrentía superficial y la erosión.

Se necesita que haya una cubierta vegetal que cubra el suelo y evite el encostramiento y que las gotas de lluvia no golpeen directamente el suelo, ya que el impacto directo sobre suelo desnudo rompe la estructura de la superficie, hace que rebote partículas de arcilla que al secarse forman una capa infranqueable y compactada que no permite la infiltración, evita que el oxígeno entre al suelo y que el dióxido de carbono salga.

Cuando se tiene un ciclo del agua efectivo, se producen menos sequías e inundaciones y estas no son tan intensas incluso en zonas donde la precipitación es más estacional. Hay menos sedimentación y disminuye la erosión, manteniendo el suelo vegetal y la materia orgánica en su lugar, los ríos aumentan su caudal y se aclaran después de una tormenta. La tierra conserva su esponjosidad y vida.

El ciclo de los minerales

Los minerales y otros nutrientes siguen un patrón cíclico al ser utilizados y reutilizados por los organismos vivos.

Un ciclo de minerales saludable implica un suelo biológicamente vivo y activo, con una adecuada aireación y energía subterránea para mantener una cantidad y equilibrio de organismos vivos en contacto continuo con el nitrógeno, oxígeno y carbono de la atmósfera. Los organismos necesitan energía derivada de la luz solar, muchos de estos no pueden obtenerla directamente de la superficie, por lo que necesitan el suministro continuo de las raíces de las plantas y de los pequeños animales que incorporan restos vegetales al suelo.

Un buen ciclo de minerales proporciona una amplia gama de nutrientes en circulación y hace que el suelo sea fértil. Los organismos vivos y la microbiología van ciclando nutrientes en los diferentes horizontes, desde la roca madre hasta el complejo arcillohúmico que es el almacén de alimentos, y desde el complejo arcillohúmico hasta un estado soluble disponible para las plantas. Los organismos descomponedores producen humus e incorporan restos vegetales, oxígeno y entrada de agua, es una armonía que determina la fertilidad del suelo proporcionando los nutrientes adecuados para que el suelo esté sano, las plantas estén sanas, los animales y los humanos que participan en la cadena alimentaria estén sanos.

Dinámica de las comunidades o Biodiversidad

En el momento en que los organismos vivos establecen residencia en el suelo, roca o estanque, las cosas cambian. A medida que los organismos interactúan entre sí, se generan cambios en el microambiente. Se establecen en un entorno, perduran estables en continuo flujo durante muchos años y van variando según las condiciones climáticas, entrando en un estado dinámico que cambia en cada etapa. Cuanto más complejas y diversas sean las comunidades, más estables serán.

A pesar de lo que vemos en la superficie, la mayor parte de la actividad biológica se produce bajo tierra. Los suelos ricos pueden tener hasta 33 toneladas de microorganismos por hectárea. Las raíces de las plantas contribuyen a la biomasa subterránea.

La evolución de las dinámicas son sucesiones, desde la roca madre o un estanque hasta pastizales, bosques o lagos, es una continua evolución escalonada de diversas especies y biomasa junto con los cambios del microambiente.

Toda esta vida es la que permite que funcionen los otros 4 procesos, evapotranspiración, flujo de energía, ciclo de los minerales… Si alteramos esta vida y cortamos la cadena, el resto también se altera. Las plantas dejarían de tomar minerales, los organismos vivos no infiltrarían, descompondrían y transportarían nutrientes, habría más erosión y lixiviación, y disminuiría la cantidad de plantas y organismos vivos, disminuyendo la eficacia de los procesos.

Si aplicamos agroquímicos y pesticidas, matamos o alteramos esta vida del suelo, dependemos más de los agroquímicos y pesticidas y afectamos los procesos.

El flujo de energía

La vida necesita energía. Todos los organismos vivos dependen de la capacidad de las plantas verdes para capturar esta energía del sol y convertirla en una forma utilizable. Toda la vida depende de la capacidad de las plantas para convertir esta energía a través de la fotosíntesis. Necesitamos que los herbívoros coman hierba, defequen, que estas plantas se recuperen, generando fotosíntesis y captando energía para la vida, toman CO2 atmosférico y almacenan CO en el suelo, y que las raíces y los organismos vivos en constante movimiento lo hagan disponible para seguir los ciclos en armonía con los otros procesos ecosistémicos.

También podemos utilizar tecnología para producir energía, maquinaria, riego, químicos, ingeniería, transgénicos… Estas intervenciones pueden ser peligrosas si alteramos directamente alguno de los procesos del ecosistema. Es necesario aplicarla de manera simultánea y no directa, alterándolos. No podemos fortalecer ningún proceso ecosistémico a expensas de los otros. El aumento del flujo de energía a través de la aplicación de combustibles fósiles daña las comunidades biológicas, el agua y los ciclos minerales. Esta ignorancia provoca inundaciones, alimentos y agua contaminados que ponen en peligro la vida y nuestra salud. Destruyen millones de años de capital biológico, millones de fondos públicos gastados cada año para matar insectos y otras plagas cada vez más resistentes. Al final, muchos agricultores y, a continuación, pequeñas empresas y comunidades rurales que en otros tiempos estaban saludables, abandonan las tierras a costa de grandes empresas que aún aceleran más la alteración de los 4 procesos del ecosistema.

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