KALAMITY se sumerge con la misma pasión y dedicación tanto en la elaboración de sus vinos como en la creación de su aceite de oliva virgen extra. Manel Badia y Oxer Bastagieta, unidos por su profundo compromiso con el cuidado del suelo y la viticultura, establecieron una sólida amistad en 2014 basada en valores compartidos y la confianza mutua.
Manel Badia, por su parte, cultiva olivos centenarios arraigados en la finca Mas del Blanc en Seròs (Lérida), con suelos calcáreos franco arcillo-arenosos y la presencia de ferruginosa y yeso. El aceite de oliva que obtiene se nutre de la rica tierra que alberga siglos de historia y tradición. Los olivos se benefician de la herencia cultural y las energías ancestrales de este lugar sagrado, convirtiendo cada gota de aceite en un relato de la antigua civilización sorotáptica, conectando el presente con un pasado enigmático y enriquecedor.
Oxer Bastagieta dirige un viñedo en Cárdenas (Rioja Alta) desde 1903, con suelos arcillosos ricos en hierro, y otro de 1 hectárea en Elvillar (Rioja Alavesa) con suelos arcillosos calcáreos. Su vino, una armoniosa mezcla de 50% Tempranillo, 47% Garnacha, 3% Viura y Garnacha Blanca, fermenta con levaduras propias en barricas usadas de 500 litros de roble francés, ánforas y huevo de hormigón. La fermentación maloláctica se lleva a cabo en barricas usadas de 500 litros, seguida de una crianza de 12 meses en barricas usadas de roble francés.
Con la ilusión de perpetuar la historia de la finca Mas del Blanc, Manel y Oxer decidieron unir sus pasiones por el aceite y el vino, dando origen a la marca KALAMITY. El aceite de oliva, que acompaña a la prestigiosa botella de vino Kalamity, refleja la esencia de su dedicación y cuidado, siguiendo la misma filosofía común de sus productos.
La fusión entre el aceite de oliva virgen extra y el vino es una sinergia de sabores que enriquece la experiencia gastronómica. Kalamity aúna en una sola marca ambos productos, nacidos de la tierra con dedicación y pasión, compartiendo la esencia de su origen. El aceite aporta textura y notas frutales, mientras el vino agrega complejidad al paladar, creando una experiencia culinaria única que resalta la magia de la cocina mediterránea.









Valoraciones
No hay valoraciones aún.